Es curioso cómo el mundo ha cambiado, hoy en día entrar a un e-commerce, comprar un artículo y pagarlo es tan normal que parece algo natural.
Necesitamos cualquier cosa, vamos a internet y sucede de manera casi mágica, hace unos días, hablando con mi novia, ella me decía que el entretenimiento para adultos dañaba el cerebro del hombre porque lo sumergía en escenarios irreales y que, en cierta medida, podía ser tan adictivo como la cocaína, esa conversación me hizo pensar que detrás de esta industria hay muchos matices que pocas veces se discuten, claro, existen aspectos muy negativos, como la trata de personas y otros problemas oscuros que no deben pasarse por alto. Pero también descubrí que, a nivel tecnológico, esta industria ha estado a la vanguardia en varios avances que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana.
Por ejemplo, hay artículos como “How the Porn Industry Shaped the Internet” (BBC Future, 2019) que explican cómo la industria para adultos fue pionero en los pagos con tarjeta y en los sistemas de suscripción online, modelos como la suscripción mensual, el pago por minuto o los micropagos, que ahora vemos en Spotify, OnlyFans o Patreon, nacieron allí, otro aporte fundamental fue el streaming de video en internet, la necesidad de distribuir contenido de forma rápida y masiva obligó a mejorar la compresión de video y los sistemas de transmisión, gracias a esas innovaciones, hoy disfrutamos de Netflix, YouTube, Twitch y muchas otras plataformas.
En los años 90 y 2000, el tráfico masivo de imágenes y videos adultos también aceleró la optimización de códecs, redes de distribución de contenido (CDNs) y protocolos de transferencia, sin esa presión, el internet actual probablemente sería mucho más lento. Y la lista sigue: la industria fue pionera en la adopción de realidad virtual, siendo uno de los primeros sectores en experimentar con visores como Oculus o HTC Vive. También impulsó el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial, como los deepfakes, que aunque comenzaron de manera polémica en este contexto, hoy se aplican en cine, marketing, doblaje automático y traducción audiovisual, no se trata de justificar los aspectos más oscuros de la industria para adultos, sino de reconocer que se trata de un sector multimillonario con una enorme influencia. Solo en 2024, los ingresos mundiales de plataformas digitales, streaming y contenido en línea se estimaron en más de 76 mil millones de dólares, con proyecciones de superar los 118 mil millones para 2030.
Quiero dejar esta reflexión sobre la mesa: ¿qué opinan ustedes? ¿Debemos mirar a la industria para adultos solo desde su lado más polémico o también reconocer su papel en el desarrollo tecnológico que usamos todos los días?


